Bienvenidos.

Coyunturas accidentadas.

Algo resbaló de sus manos y esta vez no fue el vaso de cristal recién comprado. Se le resbalaban las oportunidades, por inseguridad, por nostalgia o incluso por miedo. Caían rápidamente, tanto que apenas podía darse cuenta de que lo estaban haciendo. Hasta que se hacían trizas y notaba que se volvían a derrumbar sus esquemas. Todo quedaba en silencio y el frío recorría su cuerpo. Y lloraba por idiota o quizás por la curiosidad del qué pudo pasar.

S.S.

No hay comentarios:

Publicar un comentario