Bienvenidos.

Cierro los ojos y lo primero que viene a mi cabeza es tu imagen.
Tus ojos ya no tenían tanta luz, ya no querían brillar, y los míos querían hacer lo imposible por prender ese pedacito de cielo que se hallaba en tus ojos. Tu sonrisa era más frígida que nunca y tus manos ya no querían sentir. Estabas ahí, tan fuerte y a la vez tan agotada.
La confusión tocó mi puerta ese día, y yo le dejé entrar.
Y lleva cuatro años apoderándose de mí.

Concienciar al resto me resulta fácil, pero ¿qué hay de mí?, me siento completamente descompuesta, soy como la hoja de otoño que el viento arrastra al mar, ya nada puede devolverme la frescura porque estoy completamente seca. Seca de sentimientos, de sinceridad, seca de amabilidad, de sueños, seca de esperanza. Parece fácil pero es tan complejo esto de no saber dónde puedo encontrarte. Esto de no saber dónde buscar, de no saber si volveré a verte algún día.
Solo siento mi ser desgarrándose interiormente, siento que me arrancan las entrañas a sangre fría y me dejan desangrarme mientras derraman sal. Y me retuerzo pensando que podré salvarme cuando sé que al final no será así.
Pero a la vez  creo que sentir esta mierda me consuela...
porque sé que aún sigo viva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario